Comis. Verónica Guadalupe Uriarte, in memoriam. Semblanza.

Al caer la tarde del miércoles 1 de abril, recibí la triste noticia del fallecimiento de la señora Comisionada —en situación de retiro— Verónica Guadalupe Uriarte.  

La Comisionada Uriarte ingresó a la Academia Nacional de Seguridad Pública en la Tercera Promoción del Nivel Superior, en abril de 1995 y se graduó en agosto de 1996, ingresando a la Policía Nacional Civil de El Salvador (PNC) con la categoría de Subcomisionada, formando parte de un total de 29 Oficiales, 23 hombres y 6 mujeres. En julio de 2009 ascendió a la categoría de Comisionada, integrando una promoción de 37 Oficiales, de los cuales 6 fueron mujeres. 

Hija única de su madre, una mujer emprendedora, abnegada y estricta; su padre falleció cuando ella cumplía 7 años. Antes de ingresar a la PNC se graduó como Ingeniera Industrial y laboró por más de una década en la extinta ANTEL1. Fue seleccionada nacional de boliche, dos veces campeona centroamericana, y campeona mundial en competencias policiales en tres ocasiones: Suecia 1997, Canadá 1999, e Indianápolis en 2001. 

En la Policía Nacional Civil desarrolló una destacada trayectoria, asumiendo cargos de alta responsabilidad; su primer nombramiento fue como Segunda Jefa de la Delegación de Santa Ana. Quien esto escribe, tuvo el privilegio de coincidir laboralmente con ella en el departamento de Chalatenango. 

Corría el mes de junio de 2004 cuando fuimos nombrados, la entonces Subcomisionada Uriarte, como Jefa de la Delegación de Chalatenango, y el suscrito como Segundo Jefe de la misma Delegación. La Comis. Uriarte partiría poco tiempo después a una misión internacional en el Sahara Occidental, bajo los auspicios de Naciones Unidas, en la cual permaneció durante dos años —junto con la Comisionada Orbelina Méndez—, mientras el suscrito permaneció en la referida Delegación hasta marzo de 2007, año en que fui nombrado Jefe del Departamento de Investigaciones de la Delegación de San Miguel. 

Respecto a su participación en la MINURSO2, comentaba la señora Uriarte sobre la fuerte impresión que le causaron los aspectos culturales y el machismo imperante en la zona donde cumplió su misión.  

Los hombres iban tomados de la mano mientras las mujeres caminaban detrás: durante las reuniones en los hogares, las mujeres no podían estar en la sala y mucho menos dirigirse a los oficiales de Naciones Unidas. Las mujeres no podían tomar café en un lugar público, lo cual no aplicaba a ellas como oficiales de Naciones Unidas, por lo que, al principio, los presentes abandonaban el lugar; ante la persistencia de las comisionadas Uriarte y Méndez, esa actitud fue cambiando de a poco, a medida que hacían valer su condición de mujeres y oficiales, y se ganaban la confianza de la población. Al parecer, en los últimos años, la situación de las mujeres en dicha zona ha mejorado, al menos en términos legales, lo cual suele pugnar en la realidad con los aspectos tradicionales, culturales y sociales. 

Aspectos poco conocidos y por los cuales la señora Uriarte recibió injustos y prejuiciosos ataques fueron su alta calidad humana y su dedicación ejemplar como madre.

Madre amorosa pero también con estricta y severa disciplina, que hizo lo que estuvo a su alcance para llevar por el buen camino a un hijo que posteriormente fue acusado de conductas delincuenciales. Se lo llevaba a la Delegación toda la semana, y mientras ella ejercía sus labores, lo mantenía en un pasillo, estudiando, todo el día, solo con breves recesos, bajo estricta supervisión de su madre. También, coordinó con el Comandante del Destacamento Militar (DM1) para que todos los días al amanecer se lo llevara a correr y recibiera instrucción física con la misma disciplina que todos los soldados.

Por otra parte, en el breve tiempo que ejerció la jefatura en Chalatenango, realizó diversas actividades de convivencia entre el personal, pero con un enfoque operativo. Sin perjuicio del patrullaje diario, según las órdenes respectivas, se realizaron patrullajes especiales a la zona de El Pital; también a la Montaña, todos uniformados y a pie, recorriendo el terreno, cruzando ríos y quebradas, entrando un día y regresando hasta el siguiente, combinando la convivencia y el patrullaje.

De la experiencia personal con la Comisionada Uriarte, destaco los siguientes experiencias y enseñanzas de aplicación práctica: 

Cuando fuimos nombrados al mando de la Delegación de Chalatenango, existía un comité muy bien establecido en la zona de La Palma y San Ignacio, integrado por empresarios, líderes comunitarios, y representación de la Alcaldía Municipal. Al tener conocimiento sobre el cambio de jefatura en la Delegación, y que había sido nombrada una mujer, la primera reacción de los directivos del comité fue de franco rechazo, al punto tal que realizaron gestiones de alto nivel, tratando de revertir el nombramiento. Se negaban a la posibilidad de coordinar con una mujer como jefa policial.  

Luego de la primera reunión, y al darse cuenta del dinamismo, liderazgo, y capacidad organizativa de la Comisionada Uriarte, tuvieron un cambio radical, y prácticamente se dejaron guiar por las iniciativas de la nueva jefatura. Tan positivo fue impacto que causó la Comis. Uriarte en el comité, que lamentaron muchísimo cuando ella tuvo que partir a la misión internacional; le organizaron una sentida despedida, y años después siguieron invitándola a compartir con ellos.  

A nivel de la cabecera departamental, la situación política se encontraba muy polarizada. El alcalde municipal pertenecía al partido FMLN, y el gobernador departamental al partido ARENA, principales rivales políticos en esa época. Asimismo, la gobernación había expresado inconformidad con la jefatura anterior, porque la consideraban afín al gobierno municipal. 

Gracias a la excelente capacidad comunicativa y liderazgo de la Comisionada Uriarte, esa barrera se derrumbó, y el gobernador departamental trabajó de la mano con la policía, no obstante mantenerse las buenas relaciones y estrecha colaboración con el gobierno municipal, ya que también se integraba un comité coordinado por la municipalidad y que se reunía semanalmente.  

De esta experiencia podemos también extraer enseñanzas positivas. Con su actitud, la señora Uriarte tendió puentes a partir de su desempeño profesional, ejerciendo una neutralidad operativa que le permitió desarrollar su línea de trabajo institucional y ejercer liderazgo sin romper ni confrontar con actores políticamente opuestos, ganándose su confianza, cooperación y respeto. Una comunicación profesional, una postura institucional clara, y una comunicación efectiva, son cruciales para sumar e integrar esfuerzos en contextos complejos. No se cambia el entorno político, pero sí la manera de relacionarse. No se trata de a quien se favorece, sino de a cuántos actores se suman y se articulan al logro de los objetivos.

En el período del Lic. Mauricio Sandoval como Director General de la PNC3, en cuanto a la evaluación interna del trabajo policial, se vivió una etapa de severa exigencia a los jefes policiales; cada semana se realizaba una reunión del mando nacional, que tenía por nombre EFICACIA. En dichas reuniones, exponían los jefes de una determinada región policial, o especialidad, quienes se veían expuestos a una serie de interrogantes o cuestionamientos, tales, que prácticamente la continuidad en sus cargos dependía del «buen o mal desempeño» en esa reunión. Y el «mal desempeño» podría ser algo tan simple como no recordar cuanta población tenía cierto municipio, cuantos vehículos policiales se tenían en el departamento, o detalles concretos en cuanto a plantilla policial y recursos materiales o financieros.  

Si bien la jefatura debe conocer esos datos, resulta difícil recordar detalles específicos de un volumen de información tan diversa. Recordando esa etapa, la Comisionada Uriarte me aconsejó: —«Vea Inspector, para que nunca “nos agarren en curva”, ambos vamos a crear una carpeta que vamos a andar llevando siempre».  

De acuerdo con sus instrucciones, en dicha carpeta incluimos datos estadísticos, por semana, por mes, del año actual y años anteriores, que actualizábamos semanalmente; detalle de todas los municipios y cantones, con datos de población, alcalde, partido político al cual pertenecía, teléfonos, y otros datos relevantes; autoridades departamentales, jueces, fiscales, procuradores, comandantes militares, bomberos, todos con sus respectivos contactos; plantilla policial del departamento, jefes de cada unidad, recursos disponibles; escuelas y directores.

En fin, una carpeta con todos los datos relevantes del departamento, y rigurosamente actualizados. Esta disciplina la adquirí y la mantuve siempre en todas las jefaturas que desempeñé, y esa disciplina en cuanto a organizar la información me es útil aún ahora en el retiro, en diversos aspectos de la vida cotidiana.  

Si bien durante la formación inicial en la Academia, y en cursos de ascenso y especialización posteriores la organización y planificación, estratégica y operativa, son temas recurrentes, los consejos prácticos recibidos de la Comis. Uriarte, nos llevan a reflexionar y valorar ciertos aspectos:  

Uno de los mayores riesgos del mando es la improvisación. Las reuniones de «EFICACIA» eran un sistema de evaluación que exigía precisión, fallar en los detalles podía costar el cargo. Considerando esta experiencia, es claro que la sistematización de la información es fundamental, antes que depender de la memoria, particularmente cuando se deben manejar altos volúmenes de información de diversa naturaleza.  

Sin duda, la organización de la información genera una ventaja competitiva y no es solo orden, es control del entorno. Al desarrollar esta práctica en forma habitual se genera una disciplina sostenida que trasciende el desempeño de un cargo o responsabilidad determinada y fortalecen el desempeño profesional y la vida personal.

Las referidas experiencias nos dejan enseñanzas de liderazgo en las dimensiones social, política e institucional, sostenidas por carácter, comunicación efectiva, y disciplina.  


  1. Administración Nacional de Telecomunicaciones, empresa estatal responsable de los servicios de telecomunicaciones en El Salvador, hasta 1998, año en que dichos servicios fueron privatizados. ↩︎
  2. Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental ↩︎
  3. Mauricio Sandoval fungió como Director General de la PNC del 1 d julio de 1999 al 31 de mayo de 2003 ↩︎

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